Suena contradictorio, pero un coche que hace pocos kilómetros al año puede necesitar más atención que uno que hace muchos. Depende de cómo sean esos kilómetros.
El motor tarda en llegar a su temperatura
Un motor está diseñado para trabajar dentro de un rango de temperatura. Hasta que lo alcanza, las holguras entre piezas no son las previstas, la lubricación no es la óptima y el consumo es mayor. Si el trayecto termina antes de llegar a ese punto, el motor ha trabajado siempre en las condiciones menos favorables.
Qué se resiente
- El aceite, que trabaja frío y acumula condensación
- El sistema de escape y los elementos anticontaminación
- La batería, que no llega a reponer lo que gasta en cada arranque
- Los frenos, que no alcanzan temperatura y acumulan humedad
- El embrague, por el número de maniobras en ciudad
El programa de mantenimiento no lo cuenta todo
Las necesidades de mantenimiento dependen del fabricante, el modelo, el kilometraje, la antigüedad y el tipo de utilización. Dos coches con los mismos kilómetros pueden estar en estados muy distintos según cómo se hayan hecho.
Por eso, además de seguir el programa de mantenimiento correspondiente, conviene atender cualquier síntoma anómalo y no guiarse solo por el cuentakilómetros.
Qué se puede hacer
Cuando el uso es mayoritariamente urbano, ayuda intercalar de vez en cuando un trayecto más largo que permita al motor alcanzar y mantener su temperatura de trabajo. Y comentar el tipo de uso en el taller: cambia las prioridades de la revisión.
¿Lo has notado en tu coche?
Pide cita y lo comprobamos en el taller.
