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Mantenimiento ·

Once señales que aconsejan revisar el vehículo

Ruidos nuevos, vibraciones, tirones, humo o consumo alto. Los síntomas que conviene no dejar pasar y por qué esperar sale caro.

El mantenimiento periódico permite conservar el vehículo en buenas condiciones, controlar el desgaste de sus componentes y reducir el riesgo de averías inesperadas. Pero entre revisión y revisión, el propio vehículo avisa.

Los síntomas

Solicita una comprobación cuando observes:

  • Ruidos que antes no aparecían
  • Vibraciones al conducir o frenar
  • Pérdida de potencia
  • Dificultad para arrancar
  • Tirones durante la marcha
  • Cambios en el tacto del embrague
  • Dificultad al seleccionar las marchas
  • Humo anómalo
  • Pérdidas de líquidos
  • Aumento injustificado del consumo
  • Testigos encendidos en el cuadro

Por qué conviene no esperar

Retrasar una comprobación puede hacer que una incidencia inicialmente limitada termine afectando a otros elementos. Un mismo ruido o una misma pérdida de rendimiento puede estar relacionado con diferentes componentes, y cuanto antes se acote el origen, menos piezas entran en la reparación.

El desgaste progresivo engaña

Hay sistemas cuyo deterioro es gradual —frenos, suspensión, dirección— y el conductor puede acostumbrarse al cambio de comportamiento sin percibir claramente la pérdida de eficacia. Es la razón de que estos elementos se revisen por calendario y no solo cuando molestan.

Cada vehículo tiene su ritmo

Las necesidades de mantenimiento dependen del fabricante, el modelo, el kilometraje, la antigüedad y el tipo de utilización. Los trayectos cortos, la conducción urbana, las temperaturas elevadas, la circulación por carreteras en mal estado o los largos periodos de inactividad pueden modificar el desgaste habitual.

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