Los sistemas eléctricos y electrónicos controlan una parte creciente del funcionamiento del vehículo. Un testigo encendido informa de que una unidad de control ha detectado una incidencia, pero la lectura del código de avería es solo el comienzo del diagnóstico.
No todos los avisos significan lo mismo
Algunos avisos permiten continuar la marcha con precaución, mientras que otros pueden indicar una incidencia que aconseja detener el vehículo. El significado depende del color del testigo, del modelo y de los síntomas asociados.
Por eso, ante un aviso que no reconozcas, lo primero es consultar el manual del vehículo: es el único documento que describe exactamente qué representa cada símbolo en tu modelo.
Cuándo conviene detenerse
Si el testigo es rojo, hay pérdida de potencia, aumento de temperatura, ruidos fuertes o problemas de frenado, evita seguir circulando sin una valoración adecuada. Detén el vehículo en un lugar seguro y contacta con el taller.
Por qué leer el código no es diagnosticar
Mediante los equipos de diagnosis podemos acceder a la información registrada por las unidades electrónicas y utilizarla como punto de partida. Pero un diagnóstico correcto debe relacionar los códigos registrados con los síntomas del vehículo y con las mediciones realizadas sobre los componentes afectados.
Sustituir la pieza que nombra el código sin comprobar nada más es la forma más rápida de cambiar un componente sano y dejar la avería donde estaba.
Qué información nos ayuda
Cuando nos llames, describe el aviso y las circunstancias: cuándo aparece, si es constante o intermitente, si coincide con el arranque, con el motor caliente o con una maniobra concreta. La información del conductor puede ser determinante para localizar el origen.
¿Lo has notado en tu coche?
Pide cita y lo comprobamos en el taller.
