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Mecánica ·

Seis síntomas de un embrague desgastado

El motor sube de vueltas sin acelerar, cuesta meter las marchas, huele a recalentado. Qué está pasando y por qué conviene comprobarlo pronto.

El embrague transmite el movimiento del motor a la caja de cambios y está sometido a desgaste. Como el deterioro es progresivo, los primeros avisos suelen normalizarse hasta que el problema es evidente.

Los síntomas habituales

  • El motor aumenta de revoluciones sin que el vehículo acelere de manera proporcional
  • Dificultad para introducir las marchas
  • Tirones al iniciar la marcha
  • Pedal demasiado duro o demasiado blando
  • Vibraciones o ruidos
  • Olor a material recalentado

Por qué no basta con el síntoma

Una pérdida de potencia, un ruido, una vibración o una dificultad para cambiar de marcha no permiten determinar por sí solos qué pieza está averiada. El motor y el sistema de transmisión están formados por numerosos componentes que trabajan de manera coordinada, y es necesario realizar una comprobación técnica.

Qué más conviene mirar

Los ruidos, golpes, pérdidas de lubricante o dificultades para seleccionar las marchas deben revisarse antes de que el problema afecte a otros componentes. La experiencia resulta especialmente importante para distinguir entre el origen del problema y las consecuencias que este puede haber provocado en otras piezas.

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