El embrague transmite el movimiento del motor a la caja de cambios y está sometido a desgaste. Como el deterioro es progresivo, los primeros avisos suelen normalizarse hasta que el problema es evidente.
Los síntomas habituales
- El motor aumenta de revoluciones sin que el vehículo acelere de manera proporcional
- Dificultad para introducir las marchas
- Tirones al iniciar la marcha
- Pedal demasiado duro o demasiado blando
- Vibraciones o ruidos
- Olor a material recalentado
Por qué no basta con el síntoma
Una pérdida de potencia, un ruido, una vibración o una dificultad para cambiar de marcha no permiten determinar por sí solos qué pieza está averiada. El motor y el sistema de transmisión están formados por numerosos componentes que trabajan de manera coordinada, y es necesario realizar una comprobación técnica.
Qué más conviene mirar
Los ruidos, golpes, pérdidas de lubricante o dificultades para seleccionar las marchas deben revisarse antes de que el problema afecte a otros componentes. La experiencia resulta especialmente importante para distinguir entre el origen del problema y las consecuencias que este puede haber provocado en otras piezas.
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