El sistema de frenado avisa antes de fallar, y casi siempre lo hace con ruido. El problema es que el desgaste es progresivo y el conductor se acostumbra sin darse cuenta.
Cuándo conviene revisar los frenos
- Ruidos al frenar
- Vibraciones en el volante o el pedal
- Aumento de la distancia de frenado
- Desplazamiento del vehículo hacia un lado al frenar
- Cambios en el tacto del pedal
- Avisos en el cuadro de instrumentos
No todos los ruidos son iguales
Un ruido leve en las primeras frenadas de la mañana, que desaparece enseguida, suele deberse a humedad sobre los discos y no significa nada. Un ruido que se mantiene, que aparece siempre o que suena metálico es otra cosa.
Lo que no conviene es acostumbrarse. El desgaste de estos sistemas puede ser progresivo, por lo que el conductor puede acostumbrarse al cambio de comportamiento sin percibir claramente la pérdida de eficacia.
El tacto del pedal dice tanto como el oído
Un pedal que se hunde más de lo normal, que se nota esponjoso o que vibra cuenta cosas distintas. Merece la pena fijarse en cómo responde el pedal de vez en cuando, precisamente porque el cambio es tan gradual que pasa inadvertido.
Frenos, suspensión y dirección trabajan juntos
Una vibración al frenar puede venir de los discos, pero también de un elemento de suspensión con holgura o de un desequilibrio en las ruedas. Por eso la revisión sensata mira los tres sistemas y no solo el que hace ruido.
Si notas que aumenta la distancia de frenado o que el coche se va hacia un lado al frenar, no lo dejes para la próxima revisión.
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