Un vehículo de ocasión bien elegido sale muy rentable, y uno mal elegido se come la diferencia en la primera reparación. La mayor parte del riesgo se elimina mirando con calma antes de firmar.
La documentación, primero
Ficha técnica, permiso de circulación e informe de la Dirección General de Tráfico. Ese informe indica los titulares que ha tenido el vehículo, si tiene cargas o embargos y si está al día de inspecciones.
El historial de mantenimiento vale dinero
Conservar las facturas y la documentación del mantenimiento permite disponer de un historial de las actuaciones realizadas sobre el vehículo. Cuando ese historial existe, dice mucho más que el cuentakilómetros: enseña si el coche se ha cuidado y qué se le ha hecho.
Qué mirar en el propio coche
- Desgaste de los neumáticos y si es regular en los cuatro
- Estado de discos y pastillas de freno
- Holguras, ruidos o dureza en la dirección
- Comportamiento de la suspensión al pasar por un badén
- Testigos encendidos en el cuadro, también tras arrancar
- Funcionamiento del aire acondicionado, aunque sea invierno
- Diferencias de tono o de ajuste entre piezas de carrocería
- Humos por el escape al acelerar en frío y en caliente
La prueba de conducción
Conviene que dure lo suficiente para que el motor alcance su temperatura de trabajo, y que incluya ciudad y carretera. Muchos síntomas —tirones, vibraciones, cambios en el tacto del embrague— solo aparecen con el coche caliente o a determinada velocidad.
Una comprobación en taller antes de firmar
Es la inversión más rentable de toda la compra. Un taller puede leer las unidades electrónicas, comprobar los sistemas relacionados con la seguridad y decirte qué va a necesitar el coche a corto plazo. Con esa información, o negocias el precio o te ahorras un disgusto.
Nuestro equipo puede ayudarte a valorar qué tipo de vehículo se adapta mejor a tus necesidades, teniendo en cuenta el uso habitual, los kilómetros anuales, el espacio necesario y otras características relevantes.
¿Lo has notado en tu coche?
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