El alumbrado es uno de los apartados que más defectos acumula en la inspección técnica, y de los más sencillos de tener en orden. También es de los que menos se revisan por iniciativa propia.
Comprobar el alumbrado completo
No basta con las luces de cruce. Conviene revisar también posición, carretera, antiniebla, intermitentes, luces de freno, marcha atrás y la de la matrícula. Las de freno son especialmente traicioneras: se funden sin que el conductor se entere, porque no las ve nunca.
La orientación importa tanto como la bombilla
Un faro correctamente orientado ilumina la calzada donde hace falta sin deslumbrar a quien viene de frente. Uno mal reglado hace las dos cosas mal a la vez: alumbra poco y molesta mucho. La orientación puede variar tras un golpe, al cambiar una óptica o incluso al circular habitualmente con mucha carga.
Ópticas mate
Con los años, el plástico de algunas ópticas pierde transparencia. El faro sigue encendiendo, pero la luz que sale es bastante menos de la que debería, y el conductor no lo percibe porque el deterioro ha sido gradual. Es uno de esos casos en los que ver el coche al lado de otro del mismo modelo resulta revelador.
Limpiaparabrisas y lavaparabrisas
Una escobilla gastada deja una película que, de noche y con lluvia, convierte cada faro que viene de frente en un deslumbramiento. Es de las sustituciones más baratas del coche y de las que más se notan.
En la revisión pre-ITV
La comprobación previa a la inspección incluye alumbrado y señalización, limpiaparabrisas y elementos exteriores, entre otros puntos. Detectar un defecto de estos antes de acudir a la estación evita el desplazamiento de vuelta.
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