Un aumento injustificado del consumo es uno de los síntomas que aconsejan revisar el vehículo. Y es de los pocos que el conductor puede medir por sí mismo con cierta precisión.
Primero, comprueba que sube de verdad
El consumo varía con la época del año, el tipo de trayecto, el uso del aire acondicionado, la carga y hasta con el viento. Antes de dar por hecho que algo falla, conviene comparar periodos parecidos: mismo recorrido, misma estación.
Las causas que no están en el motor
- Presión de los neumáticos por debajo de lo indicado
- Neumáticos con desgaste irregular o resistencia anormal
- Frenos que rozan de forma continua
- Peso innecesario o elementos que estropean la aerodinámica
- Alineación fuera de valores, que hace que las ruedas arrastren
Las que sí
Un consumo alto también puede venir de sensores que envían lecturas incorrectas, de un filtrado deficiente, de elementos del sistema de alimentación o de incidencias en el sistema anticontaminación. En muchos casos la unidad de control ya lo ha registrado, aunque todavía no haya encendido ningún testigo.
Mediante los equipos de diagnosis podemos acceder a la información registrada por las unidades electrónicas y utilizarla como punto de partida para realizar las comprobaciones necesarias.
Cuando además hay otros síntomas
Si al consumo alto se le suma pérdida de potencia, tirones durante la marcha, humo anómalo o un testigo encendido, ya no es una cuestión de eficiencia: es una avería que conviene localizar antes de que afecte a otros componentes.
¿Lo has notado en tu coche?
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